Por Juan Pablo Barrientos
La Globalización se ha convertido en el foro de moda del siglo XXI, y no solo como tema económico, sino como un tema que abarca todos los campos en los que nos movemos. Ya no se puede pensar provincialmente y es necesario expandir las fronteras, no solo aquellas que nos dividen de otras culturas, sino aquellas que nos impiden pensar en un futuro avanzado de todo lo que nos rodea. El celular que tenemos hoy, no será el mismo que tendremos en 10 años. La forma como nos transportamos de un lugar a otro será completamente distinta. Muchas cosas tienden a desaparecer y nuevas invenciones nos hacen la vida más fácil, pero a la vez nos esclavizan.
Aquellos que alguna vez empezaron a trabajar en una simple red, rompieron esas fronteras que los rodeaban y visionaron algo más grande, que tal vez ellos no verían. Paso a paso fueron desparroquializando sus mentes y dieron puntadas hacia la invención más grande, que a mi parecer, ha tenido la humanidad: el Internet. Su curiosidad y ganas de querer más los llevó a desarrollar nuevas tecnologías que fueron siendo actualizadas en el transcurso del tiempo. Un proceso mancomunado de más de 30 años fue el que revolucionó el mundo de las comunicaciones.
Hoy en día tenemos mucho y a la vez no tenemos nada, si lo miramos en 20 años. Todo tiende a actualizarse, nada es estático. El Internet es una muestra de esto, y es por eso que cada día salen cosas nuevas que nos dejan con la boca abierta. Este proceso de conocimiento de estas nuevas tecnologías, ha sido posible por una cobertura que poco a poco se ha ido extendiendo a los lugares más recónditos del planeta. Más de un tercio de la población mundial cuenta con acceso a Internet, y esta es la plataforma que ha permitido el desarrollo de esta tecnología. Si en 50 años, 2 tercios de la población tienen acceso al Internet, el panorama será distinto y lo que conocemos hoy estará suplantado por cosas que no puedo imaginarme.
Prensa, radio, televisión, entretenimiento, negocios y muchas otras cosas, han sido reducidos a un espacio en la red y poco a poco tienen a ser objetos obsoletos. El Internet ha conjugado esas formas de comunicar e interactuar de una manera tan asombrosa, que nuestro entorno se vuelve cada día más reducido, y a la vez más expandido. ¿Será que estamos preparados en el futuro, para algo que absorba el Internet o que simplemente lo traslade a un segundo plano? En el pasado, nunca nadie pensó que eso podría pasar con la radio, la televisión o la prensa.
Globalización y cobertura son la plataforma perfecta para esperar avances tecnológicos y comunicacionales que sigan revolucionando el mundo. La actualización apresurada de lo que tenemos nunca se detendrá, y es por eso que los escenarios del futuro son indescriptibles. Los procesos de transformación de las culturas, llevan a una transformación asincrónica de las tecnologías, las cuales potencializan las ciencias y la investigación. Antes de desarrollarse el internet, se desarrollaron las matemáticas, la física y la computación. Estas disciplinas llevaron al fortalecimiento de la red de redes. En el siglo XXI es necesario que se fortalezcan otras ramas como la economía, la cual está débil nivel mundial y podría llevar a un caos que cause un retroceso histórico en los avances tecnológicos. Además de la economía, es necesario fortalecer los sistemas políticos y de seguridad, ante la constante amenaza del terrorismo. Si bien sabemos, el internet se pensó primero como una herramienta de defensa de un estado, por lo que los estándares de seguridad a nivel mundial tienen que ser el primer paso para los avances de todo tipo.
En conclusión, un mundo globalizado que cada día toma más auge gracias a los medios de comunicación, en especial el Internet, necesita ser un mundo que fortalezca algunas ramas del siglo XXI que están en crisis, y que son necesarias para el continuo avance científico y tecnológico de nuestra sociedad. Es impensable lo que podamos experimentar en 10 lustros, pero desde hoy se construyen procesos mancomunados e interactivos que traerán indirectamente nuevas invenciones. Estoy completamente seguro que el internet como lo tenemos ahora, no era el objetivo de los primeros que pensaron en un sistema de redes ordenadas. Lo que estamos construyendo hoy es el comienzo de algo que indirectamente vendrá, y que será maléfico o beneficioso en el futuro.
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